PADRENUESTRO, AVEMARÍA Y GLORIA AL PADRE


LOS NUEVE MILAGROS: 
1) Matea, sordomuda de nacimiento, habiendo ido, en compañía de sus padres y de otros parientes, a visitar el cuerpo de la Beata, quedó libre de sus enfermedades a la vista de todos. El pueblo, maravillado, organizó una procesión para dar gracias a Dios por tan grande milagro.
2) Cecco d`Antonio di pasquale, también sordomudo de nacimiento, después de dos días de oraciones al pie del sepulcro de la sierva de Dios, obtuvo por su intercesión la misma gracia del habla y del oído.
3) Lucía, habiendo estado durante quince años totalmente ciega de un ojo y habiéndosele empañado el otro en tal forma que poco le servía, fue a Casia en compañía de su madre e hicieron oración al pie del sepulcro de la Beata. Después de quince días de insistentes oraciones, estando arrodillada frente al santo cuerpo, recobró totalmente la vista.
4) Vaneta, sufría de un gravísimo tumor en la garganta que no solamente le impedía comer y beber sino también respirar. Un día se quedó como muerta y todos creyeron que efectivamente estaba muerta. Despertándose, de improviso, como de un agradable sueño, se quejó ante los presentes por haberle interrumpido la bella visión. Interrogada sobre que visión hablaba, dijo que la Beata Rita había venido a consolarla y le había puesto las manos sobre la garganta en el lugar enfermo diciéndole que escupiese y en aquel momento quedó sana... perfectamente sana.

5) Antonio de Nursia fue herido por ciertos paisanos con nueve heridas una de las cuales casi le quita un hombro. La madre y la hermana hicieron un voto de llevar una imagen de cera al sepulcro de la Beata Rita y el enfermo sanó milagrosamente.
6) Andrés, cortando un árbol de nueces, inesperadamente le cayó encima. Recordándose de una gracia recibida de la Beta Rita en otra ocasión, la invocó de nuevo para que lo socorriese. El árbol, milagrosamente se movió de tal manera que Andrés pudo levantarse por su cuenta sin haber daño alguno.
7) Vanucio, tenía un brazo paralizado por una enfermedad anterior. Hizo un voto de llevar un brazo de cera al sepulcro de la Beata. Un domingo por la mañana teniendo que viajar a Casia para cumplir con el voto, cambió de parecer y resolvió más bien irse a Nursia por otros asuntos. De inmediato le sorprendió un agudísimo dolor en los pies. Recordó entonces su primer voto prometiéndole llevar a la Beata junto con el brazo de cera también un pie. En aquel preciso momento cesó el dolor y de inmediato, Vanucio fue a satisfacer sus promesas.
8) Un tal Messer Francisco de Monferrato, tenía en la garganta un cáncer ulceroso y maligno por el cual llevaba 5 años postrados en cama. Se le apareció una noche, en sueños, la Beata Rita con la frente llagada pero no le dio importancia al hecho.
Apareciéndosele una segunda vez, y ya por la mañana, preguntó a los presentes si alguno de ellos sabía algo del cuerpo de una Santa con una llaga en la frente, narrándoles la visión con los detalles vistos. todos sonrieron al oír el recuento y le dijeron que todo era un sueño. La tercera noche, sin embargo, la Beta Rita se le apareció de nuevo, le dijo su nombre y el de la ciudad exhortándolo para que fuese a visitar su sepulcro. Le toco la garganta con la mano. El enfermo obtuvo tal mejoría que a la mañana siguiente se levantó de la cama. Decidió entonces ir en peregrinaje hasta donde estaba aquel Santo Cuerpo y se puso en viaje solo. llegado a Siena y oyendo hablar de San Casiano, famoso por sus baños, engañado por lo parecido de los nombres, creyó que había llegado al término de su peregrinación. Dándose cuenta de su equivocación llegó a Roma. Allí, unos campesinos de Nursia que encontró en la posada, le indicaron el camino exacto hacia Casia. Llegado allí dio una gran limosna y, en testimonio del milagro recibido mandó celebrar una procesión solemne.
9) Antonia, de nueve años de edad cayó a un río mientras atravesaba el
puente. Fue arrastrada por las aguas media milla sin poder ser vista. Con gran estupor de todos la encontraron luego sentada en la orilla sin haber padecido daño alguno gracias a la intercesión de la Beata Rita a quien se encomendó mientras caía.
ORACIÓN PARA LOS CASOS DESESPERADOS
Oh poderosa Santa Rita, llamada Abogada de los casos desesperados, socorredora en la última esperanza, refugio y salvación en el dolor, que conduce al abismo del delito y de la desesperación: con toda la confianza en tu celestial poder, recurro a ti en el caso difícil e imprevisto que oprime dolorosamente mi corazón.
Dime, oh Santa Rita, ¿no me vas a ayudar tu?, ¿no me vas a consolar? ¿Vas a alejar tu mirada y tu piedad de mi corazón, tan sumamente atribulado? ¡Tú también sabes lo que es el martirio del corazón, tan sumamente atribulado! Por las atroces penas, por las amargas lágrimas que santamente derramaste, ven en mi ayuda. Habla, ruega, intercede por mí, que no me atrevo a hacerlo, al Corazón de Dios, Padre de misericordia y fuente de toda consolación, y consígueme la gracia que deseo (indíquese aquí la gracia deseada). Presentada es seguro que me escuchará: y yo me valdré de este favor para mejorar mi vida y mis costumbres, para cantar en la tierra y en el cielo las misericordias divinas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.