Simplemente, dice la virgen María, que es el fuego del
amor de Dios uno y trino; que se transmite a través
del Espíritu Santo y que nada, ni nadie podrá
detenerla cuando llegue el momento.
Hermanos, reflexionemos y actuemos: llegó el momento de
que todos en el mundo, recibamos la llama de amor y arda por toda la
humanidad, contra todo poderio satánico..
Dice la virgen María: que el fuego del odio se apagará
con el fuego del amor y que no hay nada más poderoso
para destruir a satanás que la llama del amor, es un
misterio, que solo Dios en Su inmenso amor, puede dar
a la humanidad.
¿Cómo obtenemos la llama de amor?
Muy simple. Solos, en familia, en comunidad, en
grupos, etc, ya sea en oración personal, en el santo
rosario, en la santa eucaristía, etc; invocamos la
presencia de la Santísma Trinidad, con la señal de la
cruz; se enciende un cirio o vela que representa a
Cristo Luz del Mundo y al fuego abrasador del Espíritu
Santo y se rezan tres Avemarías de la siguiente
manera:
Dios te salve María hija de Dios padre, llena eres de gracia
el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús,
Santa María, madre de Dios y madre nuestra,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
Dios te salve María, madre de Dios hijo, llena eres de gracia
el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre Jesus,
Santa María, madre de Dios y madre nuestra,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
Dios te salve María, esposa del Espíritu Santo, llena eres de gracia
el Señor es contigo, bendita tu eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre Jesus,
Santa María, madre de Dios y madre nuestra,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.
Gloria y Salve.
¿Qué es la llama del
Luego nos consagramos a los Sagrados
Corazones de Jesús y María con la siguiente oración:
Llenos de confianza y arrepentidos de todas nuestras
faltas, venimos a postrarnos ante ti Dios Nuestro: en
el misterio de la Santísima Trinidad, para ofrecerles
nuestra consagración y abandonarnos totalmente al
Sacratísimo Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón
de María. Humildemente pedimos que reciban nuestra
consagración, que sale desde lo más profundo de
nuestro corazón; les entregamos todo nuestro ser:
alma, vida y corazón; nuestras pertenencias: familia,
trabajo, estudio y suelo; asi como todas nuestras
acciones diarias. Les pedimos que hagan de cada uno de
nosotros, una vida semejante a la de ustedes, dándonos
un corazón manso y humilde, lleno de pureza y
humildad, lleno de paz y amor para Dios y para
nuestros semejantes, porque vuestros somos y vuestros
queremos ser.
En este acto de consagración, renovamos
todas nuestras promesas bautismales diciéndole sí, a
Cristo y a su evangelio y no a satanás y sus obras.
Ratificamos nuestra firme adhesion al magisterio de la
Iglesia y a su jerarquía.
Que el fuego del Espíritu Santo unido a la llama de
amor del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado
Corazón de María, fluya e impregne de su gracia de
amor y paz a toda la humanidad y vivamos el reinado
del corazón eucarístico de Jesús, a través del
"Príncipe de la Paz" en la sagrada eucaristia.
Recibe padre de amor por tu hijo Jesucristo y en unión
del Espíritu Santo, nuestra consagración y así darles
el honor, la gloria y la alabanza por los siglos de
los siglos. Amén.
Hermanos: ¡ha llegado la hora del gran triunfo del
Inmaculado Corazon de María! Y nosotros somos parte
muy importante: actuemos y pongamos a circular la
llama del amor, por eso es de trascendencia
primordial, que se transmita este mensaje a todos los
que puedan, porque así es como llegará a todos los
rincones del mundo, para que la humanidad se inunde
del amor y la paz de la Santisima Trinidad por medio
de la llama del amor...
En Cristo Nuestro Señor y la Virgen María, nuestra
madre: reciban mi saludo muy fraternal de paz y amor.